El oficio del diácono

El oficio del diácono en este tiempo en parte de la iglesia cristiana se asemeja más a reclutar personas con estrategias de marketing y formación psicológicas para realizar labores para un pastor o determinada organización. Este artículo tiene como propósito rescatar los requisitos bíblicos para escoger y poner en ejercicio a los diáconos o servidores en la iglesia de Cristo. La falta de atención a este tema puede traer consecuencias graves en el crecimiento espiritual de las congregaciones que solo se enfoca en el avance numérico de miembros en la iglesia y el entretenimiento a la carne, pues al parecer ahora, lo que importa es “impactar” con números, vistas de videos, likes, etc.        

Los pastores debemos prestar más atención al testimonio de Cristo, con hombres y mujeres, que puedan ejercer el ministerio de la fe con limpia conciencia, ya que es su responsabilidad, y que este ministerio se esté llevando a cabo acorde a los principios bíblicos.

Para el tiempo que se dieron las instrucciones dadas en 1ra Timoteo 3:8-13, ya la iglesia tenía una organización formada por obispos (pastores, ancianos) con diáconos, como lo enuncia en filipenses 1.1 “Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos:”.

Lo primeros que tocaremos es que significa la palabra “diácono” que en griego es es diakonos, cuyo significado más general es “siervo”. La palabra griega tiene dos partes, la primera es dia (a través) y la segunda konis (polvo), la idea de un diácono(servidor) es un sirviente que descalzo sirve a las mesas de los invitados[1]

Nuestro gran ejemplo de servidor es nuestro Señor Jesucristo, como está  enunciado en Lucas 22: 24-27 RVC “24 Además, los discípulos tuvieron una discusión en cuanto a quién de ellos sería el mayor. 25 Pero Jesús les dijo: «Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que tienen autoridad sobre ellas son llamados benefactores; 26 pero entre ustedes no debe ser así, sino que el mayor entre ustedes tiene que hacerse como el menor; y el que manda tiene que actuar como el que sirve. 27 Porque, ¿quién es mayor? ¿El que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿Acaso no es el que se sienta a la mesa? Sin embargo, yo estoy entre ustedes como el que sirve.”

Ahora el apóstol le escribe la carta pastoral a Timoteo y le dice cuáles debe ser los requisitos para que los cristianos puedan ejercer el diaconado o servicio en la iglesia, y esto lo tenemos en 1ra Timoteo 3:8-13:

3:8 Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; 3:9 que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. 3:10 Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles. 3:11 Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. 3:12 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. 3:13 Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.

El primer requisito es ser honesto:

Un discípulo de Cristo debe decir siempre la verdad, eso solo viene cuando el corazón es tocado por el Espíritu Santo, ya que la Escritura dice Efesios 4:24-25 “y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.”, por lo tanto, es importante que esa persona sea honesta con Dios, con sus pastores y con los miembros de la iglesia.

El segundo requisito es ser sin doblez:

No es simplemente el hábito de chismosear, se refiere aquellas personas que dicen por un lado una cosa y, por otro lado, otra cosa. Un diácono mentiroso y con doblez, trae consigo muchos problemas, que se pudieran evitar si no tenemos presente como pastores estos requisitos antes de aprobar un miembro para el servicio. Sabemos que no es fácil saber si una persona es honesta 100%, porque no podemos escudriñar su corazón, pero Dios dará sabiduría al pastor, si se la pedimos a Él, para que nos de discernimiento en escoger hombres honestos para el servicio del Señor. No estamos exentos de estar lidiando con un Judas.

El tercer requisito es que no sea dado al mucho vino:

Esto quiere decir que sea sobrio, que no sea de los hermanos que pasan de fiestas en fiestas tomando el aparente vino que no emborracha, bajo el argumento que la Biblia dice que tomar vino no es pecado, lo que es pecado es emborracharse, pero muchos toman esto como pretexto para vivir igual como antes, pero dentro la fachada de la vida de piedad. Hay que tener mucho cuidado con esto, porque es muy frecuente en la celebración de los cumpleaños, matrimonios, etc.

El cuarto requisito es no ser codicioso de ganancia deshonestas:

Son aquellos que en su afán de querer dinero fácil a como dé lugar, comienza a realizar trabajos deshonestos. Este tema de la avaricia trae consigo que muchos cristianos no produzcan los frutos que quiere el Señor Jesús en nuestras vidas.

El quinto requisito es que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia:

Esto va encaminado aquellos cristianos que viven guardando los mandamientos del Señor Jesucristo con limpia conciencia, es decir, sus conciencias de pecados están purificadas. Ya que en algunos momentos será necesario que ese diácono de consejos y consolación a otras personas que necesiten ayuda. [2]

El sexto requisito es que deben ser probados, entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles:

Muy importante es tener en cuenta que 1ra Timoteo 3:10 dice que “Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles”. Por qué es tan importante que sea primero puesto a prueba, y no después, porque los diáconos son las personas más cercanas al pastor para ayudarle en la predicación y cuidado de la iglesia de Cristo.  Y si tenemos personas de mal testimonio o que no tienen en cuenta los requisitos descritos, entonces no habrá una iglesia que tenga ganas de crecer espiritualmente y en número. Este versículo que en muchas oportunidades con el afán de algunos pastores de ver a los miembros trabajar, y sobre todo aquellos que llevan muchos años en las bancas de la iglesia sin servir o aburridos de la vida que llevan, entonces somos tentados a colocarlos como diáconos pensando que con esta nueva actividad en la iglesia van a cambiar, y lo que provocamos es que sea una carga para ellos, y dolor de cabeza para la iglesia, por el estancamiento que produce.

En el versículo 11 de 1ra Timoteo, llegamos una controversia que viene siglos atrás, y es a qué mujeres se refieren en este punto el apóstol Pablo, es decir, son las mujeres de los diáconos, o mujeres que van a hacer diaconisas. Hay argumentos de parte y parte, los cuales no serán ampliados en este artículo, pero mi posición al respecto es que en la iglesia si hay diaconisas, porque en Romanos 16: 1-2, es claro su servicio a la iglesia, “Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo.” 

El séptimo requisito es que deben ser maridos de una sola mujer, que gobierne bien a su familia:

En el versículo 12 de 1ra Timoteo dice que “Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.”, esto es tan importante que se comente, porque, aunque puede estar incluido el versículo 9, el apóstol lo resalta como también en los requisitos para los obispos, es decir, una persona que es diácono no puede estar profesando a Cristo con “limpia conciencia”, sin en su casa no está pastoreando, gobernando su hogar. Esto sucede con frecuencia en cristianos que son unas personas en la iglesia con su familia y otra en la casa. 

Y finalmente tenemos en el versículo 13 de 1ra Timoteo dice que “Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús”, y esto se refiere aquellos que han ejercido bien el diaconado y en la congregación hay adquirido cierta reputación, pero no de orgullo, sino de confianza, es cuando alguien ve a un diácono y su virtud de hombre o mujer honesta le da confianza a aquellos que quieren confiarle algo, y saber que en el evento que esa persona le dé ánimo, lo hace con corazón sincero.

En  la siguiente tabla podemos sintetizar estos requisitos para que tengamos una panorama más claro sobre los requisitos para ser diáconos.

REQUISITOS PARA SER DIÁCONO SEGÚN 1 TIMOTEO 3:8-13;

REQUISITOS

SIGNIFICADO

Honesto.

Que diga siempre la verdad.

Sin doblez.

Que no sea chismoso, que no diga una cosa por un lado, y por el otro lado otra.

No dados al mucho vino.

Sobrio, prudente

No codicioso de ganancias deshonestas.

No avaro, no codicioso

Que guarde el ministerio de la fe con limpia conciencia.

Que guarde los mandamientos de Dios, con limpia conciencia.

Probados previamente antes de ejercer.

Deben ser probados, y si son irreprensibles, entonces pueden ejercer el diaconado.

Marido de una sola mujer. Que gobierne bien sus hijos y casa.

 Que tenga una sola mujer. Que sepa administrar su casa con amor y paciencia.

 

En los siguientes apuntes quiero compartir algunas consideraciones, estoy seguro de que puede haber otras, pero nos ayudaran en el oficio de la diaconía, para saber que no es un diácono:  

  • Los diáconos no sustituyen las labores y responsabilidades pastorales.
  • Los diáconos no son los que se saben las citas bíblicas de memoria, pero no las ponen en práctica.
  • Ser diáconos no es un premio a los logros, ni tampoco los otros hermanos deben felicitarlo como si hubiese recibido una condecoración, todo es por la gracia de Dios, y para la gloria de Dios.
  • Los diáconos no son los que aparecen solo los domingos, y en el transcurso de la semana no ha tenido contacto con el pastor o la pastora, ni asiste a las clases de discipulado y oración.

Como conclusión el oficio de la diaconía es muy importante para el servicio a Dios, en la gran comisión. Si tenemos una congregación llena de diáconos que no están llenos del Espíritu Santo, vamos a tener serios problemas en la iglesia.

Debemos tener en cuenta sobre los diáconos lo siguiente:

  • Los diáconos son servidores de Cristo, que han entregado su vida al Señor, llenos del Espíritu Santo, y se han bautizado.
  • A los diáconos, Dios los ha llamado para que juntamente con los pastores anuncien el evangelio, y cuidemos del cuerpo de Cristo (la Iglesia).
  • Los diáconos ayudan a mantener la unidad de la iglesia.
  • Los diáconos deben tener buen testimonio, primeramente con los de la iglesia(no los domingos en el servicio), y después con los de afuera.
  • Los diáconos deben tener claro en su mente y corazón las doctrinas céntricas del evangelio.
  • Los diáconos deben sujetarse a los pastores, para que puedan ser pastoreados.
  • Los diáconos deben abrir su corazón, para que no se hundan en sus delitos y pecados. Buscar a Dios en los momentos de aflicción y consejería pastoral.
  • Los diáconos de buen testimonio animan a los hermanos desalentados como primer contacto.
  • Los diáconos son fieles con sus diezmos, ofrendas y recolección de fondos para el sostenimiento del ministerio.
  • Los diáconos defienden a la iglesia de la personas nuevas que llegan con falsas doctrinas y criticando todo.
  • Los diáconos se colocan la armadura de Dios todos los días. Oran y leen la palabra de Dios.
  • Los diáconos ayudan para la realización de los servicios ministeriales de la congregación, acorde a la programación de la semana para atender a los miembros y visitantes.

Esta cita nos ayuda a tener en cuenta la responsabilidad que tenemos los pastores y los diáconos delante de Dios.

Hebreos 13: 17 RV60

17 Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

 

Elaborado por: Jair Sánchez

Ministerio El Mensaje de Jesús

 

[1] Pérez, H. (1997). El ministerio de la Diaconía  (p.9). Miami, FL: Editorial UNILIT.

[2] Calvino, J.(2005). Comentario a las Epístolas Pastorales.( p.101).  Grand Rapids, MI: Libros Desafío.


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