La teología de la prosperidad económica. ¿Qué dice la Biblia al respecto?

Este tema de la teología de la “prosperidad económica” que profesan algunos sectores del cristianismo, otros la denominan “decláralo y recíbelo”, “confesión positiva”, “evangelio de la salud y la riqueza”, “evangelio del éxito” o “la fe de la semilla”, es muy popular en este momento; aunque parece ser el resurgimiento de lo que se vivió con la compra de las indulgencias por parte del pueblo en el siglo XVI para la construcción de la basílica de San Pedro en Roma, no puede ser indiferente para las iglesias donde se predica la teología Bíblica, es más, estas falsas enseñanzas tienen su terreno allanado mucho tiempo atrás, pues en el tiempo que Jesús vivió en la tierra, habían maestros avaros, como lo eran los judíos fariseos, como lo afirma la Escritura en Lucas 16:14 “Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él”, por lo tanto si no prestamos atención a las enseñanzas de Jesús referente a las riquezas materiales; una de ellas expresada en Lucas 16:13 que  “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”, entonces podemos terminar mal orientados e inclinados a otras citas que  indoctos e inconstantes tuercen, tales como la descrita en Proverbios 10:22 “La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella”. De ahí vemos como muchos son engañados con citas que sin explicar el contexto en sermones de la doctrina de la prosperidad les parecen mucho más llamativas para las necesidades personales del hombre postmoderno. En este articulo veremos cómo responder bíblicamente con una enseñanza balanceada de la prosperidad de Dios, y no aquella manipulada por falsos maestros que solo predican para su vientre (1 Timoteo 6:5).

Daremos un vistazo rápido como Dios trata la prosperidad descrita en el Antiguo Testamento, que son las citas preferidas de los falsos maestros de la prosperidad, no suelen usar muchas citas del Nuevo Testamento, porque ellos saben que hay mucho analfabetismo con respecto a la lectura y comprensión del Antiguo Testamento. Se pregona citas como Romanos 6:4 “ya no estamos bajo la ley sino bajo la gracia”, entonces no hay una motivación a leer y escudriñar el Antiguo Testamento, pero es necesario como cristianos leer toda la Escritura, porque los dos testamentos están conectados. A veces se nos olvida que los primeros cristianos no tuvieron en sus manos el Nuevo Testamento, su Biblia era el Antiguo Testamento. Algunos se extraviaron de la fe y acabaron por experimentar muchos dolores, por la codicia al dinero (1 Timoteo 6:10). 

La Prosperidad de Dios en el Antiguo Testamento.

La palabra “Prosperidad”, significa estado de abundancia, riqueza y crecimiento económico[1]. Eso quiere decir que cuando una persona tiene abundancia de riquezas materiales y crecimiento económico, para la sociedad es una persona prospera. Para la sociedad la prosperidad produce seguridad y confianza.

Tenemos registros de hombres de Dios que fueron ricos(abundancia de bienes materiales) en la Biblia después de la caída, como el caso de Abraham, como lo vemos en Génesis 13:2 “Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro”. Este personaje bíblico es muy mencionado por los falsos maestros de la prosperidad, para dar a entender que la voluntad de Dios es que cada cristiano sea rico o millonario como lo era Abraham en su tiempo, es fácil caer en esta falsa enseñanza, porque la mayoría de los creyentes no son dados a ver la Biblia de manera panorámica, sino como una especie de enseñanzas que se van ajustando a los deseos e interés humanos, y razonan como Dios es bondadoso, y quiere que sus hijos siempre estén bien, por eso es tan atractivo para muchos escuchar estas palabras.  Hay otras citas que podemos citar, como Salmos 24:1 “De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan”, esto quiere decir que toda la tierra y lo que hay en ella es de Dios, no de nosotros, es decir, somos sus mayordomos. Lo que Dios siempre ha querido es que la confianza por lo que tenemos, este es en Dios, y no en las riquezas, así lo denunciaba Jeremías en 9:23-24 “ Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová”.

Dios dio una instrucción muy clara cuando Israel pediría un rey, como las demás naciones paganas como está escrita en Deuteronomio 17:14-20, pero hay una instrucción muy específica para el rey, y es que este no debe tomar para sí muchas mujeres, ni amontonará oro ni plata para que su corazón no se desvíe, que debía tener la ley en su mano, y leerla todos los días de su vida. Dios está llamando aquellos reyes que serían el ejemplo de la nación, a no concentrarse en la abundancia, porque el corazón del hombre es engañoso, pero la nación se vio sumergida en una serie de episodios, donde Dios les daba bienes y riqueza para su manutención, pero una vez que se desviaban del camino de Dios, les enviaba calamidades, y eran vencidos por sus enemigos, y venían y se arrepentían ante Dios, y Dios les perdonaba y les enviaba para que la tierra produjera fruto, y la fuerza para poder vencer a sus enemigos. Una y otra vez Israel estuvo en este ciclo, hasta que Dios debido a su constante desobediencia en no cumplir su ley, los envía al exilio en Babilonia en el 587A.C., llegó la destrucción de la ciudad de la paz, Jerusalén, la ciudad que nunca seria destruida, según lo que decían los falsos profetas de la época, porque gozaba de un maravilloso templo donde se adoraba al Dios de Israel, de ahí en adelante la nación de Israel no tuvieron más un rey terrenal.

En Deuteronomio 8:1-20, vemos como Dios le dice a la nación de Israel quiero que te acuerdes por el camino en el desierto a la tierra prometida, que la aflicción recibida era para darle a entender que no solo de pan vivirá el hombre, sino que vive de todo lo que sale de la boca de Dios, y cuando entren a esa tierra prometida, bendecirás al Señor por la buena tierra que le había dado.  La parte cúspide de esta porción está en Deuteronomio 8:17-20 en “y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios”,  donde el Señor quería que el pueblo comprendiera que lo más importante es que ellos lo glorificaran y confiaran en Él, porque les sacó de Egipto, los llevó a una tierra donde fluye leche y miel, pero no debían olvidarse de toda su obra y lo que Él es, y no debían pensar que por el poder de sus propias manos, los israelitas obtuvieron las cosas, es decir, siempre debían confiar en Dios, y no en sus fuerzas, pero como se alejaron de sus mandatos, finalmente terminaron sirviendo a otros dioses. Dios les dijo que perecerán como las naciones que el Señor va a destruir delante de ustedes, si se alejaban de Él. El tener riquezas no fue el propósito, sino que el pueblo le glorificara y recordarán sus maravillosos hechos, pero el hombre ha sido siempre obstinado y egocentrista, en pensar que todo lo que obtiene es producto de la sabiduría y el trabajo humano. 

En todas estas enseñanzas Dios siempre ha dicho no pongan las confianzas en las riquezas, pues son inciertas, pero el hombre prefiere sentirse con confianza y seguridad en las riquezas. Como creemos en el Dios invisible, poderoso, y maravilloso, entonces muchos piensan que el verdadero propósito de Dios es tenerte rico, pero muchos han fracasado en tener este pensamiento, y están frustrado en las “megaiglesias”, donde todos esperan un mejor porvenir en medio de las riquezas materiales de este mundo. Este fue un propósito muy claro para la nación de Israel de que pusieran su confianza siempre en Dios, tanto en el desierto como en la tierra prometida, pero no fue así, por eso Dios envió juicio a la nación. Por eso es tan delicado tomar citas del Antiguo Testamento pensando que el propósito de seguridad está dado en la abundancia de los bienes materiales.

Es irresponsable engañar a las personas necesitadas económicamente, diciéndoles que entregen su dinero en pactos, siembras, sellando la palabra, ofrendando casas, carros y bienes a la iglesia con la promesa de que serán millonarios, y que Dios tiene la obligación de devolverles lo invertido con abundancia de bienes materiales.

Lo que sucedió con Abraham, Isaac, Jacob, José, David, Salomón, y los reyes que tuvieron abundancia material estaban bajo un propósito de Dios, no es un mandato especifico de Dios para todos los cristianos que debamos ser ricos igual a ellos. No se encuentra en la Biblia. 

La Prosperidad de Dios en el Nuevo Testamento.

Cerca de la mitad de las parábolas de Jesús aparece el tema del dinero de una u otra manera. Esto refleja la importancia del manejo del dinero y de los negocios para los oyentes de Jesús. Palestina, y en especial Galilea, era una notable ruta comercial y era también un lugar importante para la producción de muchos bienes y productos alimenticios[2].

En plena postmodernidad, estamos asistiendo al surgimiento de una nueva tendencia religiosa dentro del protestantismo que vuelve a contemplar la riqueza material y la prosperidad económica como una consecuencia más de la auténtica fidelidad cristiana[3].

El Señor Jesús en su sermón del monte registrado en Mateo 6:24 “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”, fue muy contundente en decir que servir a Dios, excluye el vivir por las riquezas materiales.  Otra cita que es en Lucas 12: 15 “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”, donde nos exhorta a no ser avaros, porque muchos piensan que la confianza y la seguridad en la vida está en las riquezas.

En el parábola del sembrador en Mateo 13: 22 “El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa”, tenemos una tierra que no da fruto, es decir, son los que no están unido a la vid verdadera que es Cristo, son aquellas personas creyentes que llevan año tras año escuchando mensajes en las iglesias de Cristo, y no dan el fruto del Espíritu Santo(amor, gozo…), porque tiene en mente que el evangelio de Jesucristo es para que sean rico, quieren tener riquezas materiales para sentirse seguras y en confianza para su futuro.

Hay que tener una balanza, el Señor Jesús no condenó tener abundancia de bienes materiales, fue la confianza en estas cosas, porque los que viven para hacer dinero después terminan sirviendo a otros dioses, la avaricia es idolatría (Colosenses 3:5), tampoco el llamado es tener una vida ascética para dar la impresión de “humildad”, también debemos trabajar para proveer para los nuestros, hay es que centrarse en vivir para Dios, y si es la voluntad de Dios algunas personas tendrán abundancia materiales más que otras, pero el Señor nos llama a que sean generosos en buenas obras sin eclipsar a Dios, es difícil estar en el anonimato, cuando ayudamos a las personas pobres, pero no debemos estar a la par de las personas altruistas de este mundo que cuando ayudan a personas pobres con dinero, se dan bombos y platillos donde aparentemente se ve un hombre generoso, en el fondo del corazón, es vanagloria de la vida, esto es del mundo. El apóstol Pablo enseña en 1ra Timoteo 6:17-19 “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna”, por lo tanto si una persona es cristiana y tiene facilidades económicas deben ser generosos, con los necesitados pero sin bombos y platillos, para no ser alabado por los hombres.

Por otro lado, habrá cristianos que vivirán toda su vida con lo suficiente para la comida y el vestido, pero su palabra dice que debemos ser agradecidos siempre en Dios, porque nada hemos traído a este mundo nada nos podremos llevar.

Este tema de la teología de la prosperidad es tan seria que ya había sido expuesto por el apóstol Juan, haciendo un llamado de atención a la iglesia de Laodicea en Apocalipsis 3:15-19 “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete”, por lo tanto si alguno de los que está leyendo esta línea y siente atracción a la avaricia(aunque en el lenguaje moderno cristiano le digan “prosperar”) debes arrepentirte inmediatamente y salir de medio de los lobos vestidos de ovejas.

Si alguno esta afanado por el comer y el beber, el Señor nos dice que debemos buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas(Mateo 6:25-34).

La verdadera riqueza de cada creyente debe enfocarse en Dios por medio de Cristo, el verdadero tesoro (Mateo 13:44), la benignidad de Dios(Romanos 2:4), su gloria (Romanos 9:23), su gracia (Efesios 1:17). El cuidará de cada uno de nosotros(Hebreos 13:6). 

El evangelio de “cristianos prósperos” a una sociedad que está obsesionada con el consumismo y el éxito, es muy atractiva para muchas personas que tienen problemas económicos y las que quieren salir rápido de las deudas, sin trabajar para pagarlas. Vemos como somos bombardeados diariamente por la televisión y el Internet para consumir, que entre más dinero se tiene, se es más aceptado por la sociedad, da confianza y seguridad en la vida para el presente y el futuro.

Cuando se escucha  el evangelio de la “prosperidad económica”, muchos corren a este camino, pero hay una rotación bien alta de “creyentes” en estas “megaiglesias” desalentados y decepcionados, porque al pasar del tiempo se ven que todas sus promesas de ser ricos son meras ilusiones, solo queda en eso. Si la evidencia del verdadero cristianismo fuera las riquezas, los hombres más ricos del mundo todos fueran cristianos, pero no es así. Dentro del mundo musulmán tenemos muchas personas que son ricas y millonarios, y también los hay empresarios ateos.

Parece que esta nueva manera de conseguir “discípulos” en pro de quitarle al mundo seguidores, están encaminadas siempre de cómo alcanzar el éxito, la cima para ser reconocido. Esta situación en la iglesia protestante en lugar de impactar al mundo como seguidores de Cristo, realmente lo que ha causado es que se blasfeme el nombre de Jesucristo de parte de los no creyentes, y esto es un cumplimento de las Escrituras como lo dice en 2da Pedro 2:1-3 “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme”.

Hay que volver al evangelio de Jesucristo, no debemos como cristianos desalentarnos por lo que está sucediendo, sino tomar fuerzas en el Señor, y sobre todo tener presente que al final Él obtendrá la victoria y destruirá el mal para siempre.

 

Elaborado por Pr. Jair Sánchez O.

Ministerio El Mensaje de Jesús

[1] Witthoff, D. (2014). Glosario de Trasfondo cultural. (A. Fuller, J. Parks, & C. Taylor, Eds., A. Peluffo, Trad.). Bellingham, WA: Lexham Press.

[2] Alexander, D y P(2004). El nuevo manual bíblico ilustrado.(p.566). Miami, FL: Editorial UNILIT.

[3] Cruz, A. (2001). Sociología una desmitificación. (p. 564). Barcelona, España: Editorial CLIE.


Imprimir   Correo electrónico