La verdad y la mentira: ¿Las "mentiras piadosas"realmente son peligrosas?

Este tema de la verdad y la mentira es muy importante en el crecimiento que tenemos como cristianos, ya que fácilmente podemos ser sorprendidos sin ser muy conscientes al inicio de lo peligroso del pecado de la mentira, o como lo llaman actualmente en muchos sectores de la sociedad las “mentiras piadosas”; más cuando vivimos en una época donde al observar el proceso de crecimiento de los niños cuando ellos mienten, se le llama la “etapa de la inocencia”, y muchos padres se complacen al ver a sus hijos mentir e inclusive se toma de manera muy jocosa; después lo que inicio como un juego, llega a un punto que ya no se sabe cómo detenerlo, a menos que Dios intervenga en esa persona en un determinado momento de su vida.

Dios nos ha llamado como cristiano a decir siempre la verdad como lo dice en Santiago 5:12 “ Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación”; pero cuando comenzamos a considerar que mentir algunas veces no trae nada de malo a nuestras vidas, entonces, nos esclavizamos en mentir a nuestra familia, sociedad, y obviamente al Señor.

En este artículo estudiaremos lo que dice la Biblia referente a la verdad y la mentira, y cómo podemos ser libres del pecado de esclavitud de la mentira; Dios nos ayude y nos ilumine con el poder del Espíritu Santo. Analicemos primeramente diferentes conceptos de varios autores sobre qué es la verdad y la mentira:

Refiriéndonos al concepto de la verdad, en el campo de las ideas, el pensamiento posmoderno esta diluyendo las ideas tradicionales sobre la verdad. En razón de que el evangelio es un mensaje que anuncia la verdad, esto tiene un fuerte impacto sobre la evangelización. Ya no se piensa que la verdad es absoluta. George Barna hizo una encuesta en 2001 en la que sólo el 33% de los americanos aceptaba la idea de una verdad moral absoluta y que sólo un 49% de los evangélicos la acepta como tal. Según la DJ(Declaración de Jarabacoa, Fraternidad Teológica Latinoamericana): «La práctica de la verdad es fundamental para toda relación humana y, en consecuencia, para toda convivencia social. Sin el imperio de la verdad, la vida social se torna caótica y anárquica. Sólo la vivencia plena de una sólida integridad moral nutrida por la verdad puede ser garantía de orden, libertad y justicia.»1 

Por otra parte, la filosofía occidental ha considerado la verdad en el sentido griego de «desvelación del ser», sin prestar atención al aspecto experimental de la verdad como «confianza absoluta en otro»; únicamente S. Kierkegaard captó este elemento en el concepto de verdad. En cuanto a los distintos aspectos de verdad, se divide en:

(1) Verdad ontológica, que es la realidad misma de un ente, en cuanto cognoscible: el ser mismo, frente a un intelecto capaz de captarlo. En este sentido, lo verdadero es uno de los trascendentales, que son intercambiables. Ej. Jn. 14:6.
(2) Verdad lógica, que es la relación correcta de la mente con la realidad de un ser determinado. Ej. Jn. 17:17. Lo contrario de esta verdad es la falsedad (por error o por ignorancia), no la mentira. Hay juicios falsos que no son mentirosos, y hay juicios mentirosos que no son falsos.
(3) Verdad ética, que es la «práctica» de la verdad. Esta puede ser de dos clases: (A) la verdad expresada o veracidad. Ej. 1 Jn. 1:6. (B) la verdad vivida. Ej. Ef. 6:14.2

Ahora si tocamos el concepto de la mentira, podemos decir que se refiere al acto de hablar algo que no se corresponde con la verdad, por lo cual es falso e irreal. Dentro del contenido de la palabra existe un sentido de intención, es decir, que se diga algo falso con la intención de engañar. El concepto de verdad se deriva de Dios, quien “no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta” (Nm. 23:19). Siendo verdaderas las palabras de Dios y cumpliéndose siempre lo que promete, hablar mentira, es algo que no se corresponde con la naturaleza divina y, por tanto, le ofende.3

Con respecto a la verdad, las siguientes citas bíblicas enuncian que Dios es la verdad y está en Él, en su palabra, no puede mentir, y Jesús es la verdad:

>>Salmo 51:6 “He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.”
Cuando oramos a Dios, Él quiere que seamos sinceros delante de su presencia, de lo contrario nos engañamos a nosotros mismos, porque Él conoce nuestros corazones, y somos sabios si no mentimos ante sus ojos.  
>>Salmo 57:3 “El enviará desde los cielos, y me salvará. De la infamia del que me acosa; Dios enviará su misericordia y su verdad.”
Cuando decimos la verdad, entonces su misericordia se manifiesta cuando alguien nos ofende, porque Él es justo. 
>>Salmo 119:160 “La suma de tu palabra es verdad, Y eterno es todo juicio de tu justicia.”
No cabe duda que su palabra es verdad, no podemos estar con rodeos cuando se trata de sus juicios, no hay equivocación en sus designios que son justos.
>>Jeremías 9:5 “Y cada uno engaña a su compañero, y ninguno habla verdad; acostumbraron su lengua a hablar mentira, se ocupan de actuar perversamente.”
Dios nos llama a que digamos la verdad a nuestro prójimo, y nos hace un llamado en nuestros corazón a que seamos honestos los unos con los otros.
>>Juan 3:21 “Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.”
Practicar la verdad en este contexto, es cuando pasamos de las tinieblas a luz, cuando reconocemos a Jesús como el Señor y Salvador de nuestras vidas. 
>>Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”
Indiscutiblemente Jesús es la verdad, no hay otro camino, porque Él es el camino, y si buscamos la verdad en otro lado entonces nos desviamos al abismo.
>>Efesios 1:13 “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,”
Cuando escuchamos la palabra de verdad, que está en Jesús, vivimos confiados en Él, entonces somos sellados con su Espíritu Santo, para vivir sinceramente entre los hermanos. 
>>Efesios 4:21 “si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.”
Si en verdad escuchamos la palabra, entonces somos enseñados por Él.
>>1 Juan 4:6 “Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.”
Cuando escuchamos a Dios, entonces estamos practicando la verdad, sus consejos y sus palabras nos traen vida. 

 

En cuanto a la mentira, podemos enunciar las siguientes citas:

>>Éxodo 20:16 “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.”
En los diez mandamientos Dios nos llama a no hablar mentiras de nuestro prójimo.
>>Levíticos 19:11-12 “No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro. Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo Jehová.”
Dentro de las leyes que Dios mandó a los israelitas a cumplir, se encuentra que no debemos robar ni mentirnos. 
>>Números 23:19 “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”
Poderoso versículo que nos alienta a comprender que Dios no es hombre, para que mienta, su palabra es verdad, y esto debemos afianzarlo en nuestra mente y corazón.
>>Salmos 101:7 “No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.”
Dios nos insta a que no debemos mentir, y si lo hacemos conscientemente y a voluntad, entonces nos hemos alejado de su cuidado.
>>Juan 8:44-45 “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.“
Cuando no escuchamos las palabras de Jesús, entonces escuchamos las palabras del diablo, porque él siempre habla mentiras. 
>>Efesios 4:25 “Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.”
Cuando somos hermanos en Cristo, no debemos mentirnos los unos con los otros, somos una familia, y una familia que se miente será destruida.
>>Apocalipsis 21:8 “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”. En este grupo de todos aquellos que no heredarán el reino de los cielos, se encuentran los mentirosos, porque si somos verdaderos cristianos, debemos ser personas que siempre hablen la verdad, para que no se blasfeme el nombre de Cristo por los incrédulos.

 

¿Es legítimo decir “mentiras piadosas”?

Las denominadas “mentiras piadosas” realmente si son peligrosas, y aunque por la superficie se vislumbre que su propósito no es causar afectación, al final sigue siendo una mentira; cuando vemos a los niños crecer, notamos una gran facilidad que tienen para mentir, aunque para la mayoría de las personas consideren que es normal que un niño o niña en proceso de crecimiento mienta, lo ven como un “juego de niños”, y orientarlos por parte de los padres, dependería de ciertos criterios humanos que los clasificarían entre mentiras leves o fuertes. La concepción de la verdad y la mentira para nuestra cultura es relativa, y no absoluta, pues para lo que para uno es bueno para otros es malo, así para unos, una cosa es verdad y otros es mentira, es decir, nos vemos influenciados por el parámetro de lo que la cultura y la sociedad determinaría sobre los principios morales aceptables. 

Cuando nacemos, venimos con una naturaleza caída, por esa razón desde la niñez las personas son dadas a mentir a los padres, en la escuela o vecinos, solo para no ser castigados o para salir de determinada situación fácilmente. En algunos casos vemos padres que pueden justificar la mentira, para no herir a las demás personas, lo consideran viable siempre y cuando los propósitos se vean buenos. Todos estos criterios humanos están parametrizados solo por el corazón humano tratando de considera lo que es bueno o malo. 

Por lo tanto, el cristiano que ha sido transformado por el poder del Espíritu Santo no puede legitimar la mentira ni considerarla algunas leves o graves, al fin la supuesta “mentira piadosa” al final es peligrosa, y aunque se considere “piadosa” porque no hace daño, paulatinamente se va transformando de dosis pequeñas a elevadas, a medida que la persona se esclaviza, porque la Biblia declara que la mentira va en contra del carácter y la naturaleza de Dios. 


¿Cómo podemos ser libres del pecado de la mentira?

Para ser libre del pecado de la mentira, se debe revisar en que contextos la persona miente; miente para quedar bien ante los demás o miente por que no tienen temor de Dios. Comenzar a diferenciar contra que comparamos nuestro comportamiento, es cuando somos transformados por Dios, y el parámetro de comparación no va a ser tomado de la sociedad ni la cultura. Si alguien está esclavo de la mentira, y la mentira es obra de la naturaleza de la carne, entonces, debemos ser nutridos cada día de su palabra por medio de la fe en Cristo y el poder del Espíritu Santo; para que las enseñanzas establecidas en su palabra comiencen a calar en nuestros pensamientos y corazones. Y cuando se presente la tentación de mentir, entonces comenzamos a experimentar la guía del Espíritu para no hacer lo que va en contra del carácter de Dios. El pecado si lo practicamos nos esclaviza, y nos aleja de la comunión con nuestro Señor. Debemos arrepentirnos ante Dios lo más pronto o sino tendremos consecuencias graves en nuestra vida. 

Este tema de la verdad y la mentira es tan importante que nos ayuda a ver como es la sociedad en que vivimos, donde los niños y jóvenes crecen al escuchar padres que dicen promesas que no cumplen, dirigentes que prometen mejores cosas para la ciudad o país en su campaña política, y cuando están ejerciendo sus funcionen nos las cumplen, y al parecer para muchos adultos mencionar frases como que “aunque robe, se le ve que está haciendo algo por la ciudad”; estos comentarios comienzan con el tiempo a formar una sociedad que observa que lo que es común y popular termina siendo legitimado, aunque sea contrario al carácter y naturaleza de Dios. 

Podemos ser impactantes como padres y ejemplos a seguir en esta sociedad para no mentir tal fácilmente, o cuando algún jefe le pide a sus subalternos mentir para unos propósitos específicos y salir adelante con un proyecto. La corrupción y el desmorone de la sociedad la vemos diariamente en las noticias, pero la cultura y la sociedad está más preocupada por la libertad de expresión e igualdad de derechos. Para ser personas que enseñemos a nuestros hijos que la verdad viene de Dios, porque Él es la verdad y todo lo que hace es bueno, debemos nosotros mismos crecer en el fortalecimiento de guardar su palabra, y tener muy claro que mentir es pecar, desobedecer a Dios, trae destrucción, esclavitud; una mentira desencadena más mentiras, y muchas de las consecuencia puede causar rupturas en el hogar, despidos en el trabajo, pena de cárcel, es decir, algo tan pequeño puede volverse grande e inmanejable para el hombre, pero que bueno es Dios que nos ha enviado a su Hijo, Jesús, porque Él es el camino, la verdad y la vida. Debemos crecer en santidad, pero no podemos solos, lo hacemos con sus Santo Espíritu, llenos de su presencia en la oración y meditación de la palabra de Dios. 

 

Que la gracia del Señor Jesús, este con todos vosotros.

 

Elaborado por Pr. Jair Sánchez O.

Ministerio El Mensaje de Jesús

 

1-Deiros, Pablo Alberto. Diccionario Hispano-Americano de la misión. Bellingham, WA: Logos Research Systems, 2006.

2-Francisco Lacueva. Diccionario teológico ilustrado( Tarrasa, Barcelona: Clie, 2001), p.598 

3-Alfonso Lockward. Nuevo diccionario de la Biblia(Miami, FL: Unilit, 1,999), p.695

 

 

 


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